Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: VERDADES ETERNAS DE LA VIDA Y EL TRABAJO, una reflexión de Stephen R. Graves.
No soy soldado. Nunca he cogido un arma para hacer guardia durante la noche. Nunca he luchado en una gran batalla, ni he desembarcado en territorio hostil ni he tenido una razón legítima para llevar un uniforme militar. Tampoco soy un atleta talentoso. Ando en bicicleta unos kilómetros todas las semanas, pero eso rara vez ha hecho que alguien me confunda con un competidor de Ironman o un medallista olímpico. Y tampoco he sembrado la tierra ni cosechado nada en la vida, en realidad. Pues aunque he cultivado algunos tomates en el jardín trasero, ninguno de mis amigos me llamaría agricultor.
Pero si hubiera vivido en los días de la Biblia, es muy probable que me hubiera relacionado de alguna manera con una de estas tres vocaciones: soldado, atleta o agricultor. El agricultor y el soldado eran «carreras profesionales» comunes, y los atletas eran tan destacados entonces como lo son hoy. El apóstol Pablo usó estas tres vocaciones para presentar virtudes universales que las personas de fe deben esforzarse por alcanzar en su trabajo. Él escribió:
«Soporta los sufrimientos junto conmigo, como buen soldado de Cristo Jesús. Los soldados no se enredan en los negocios de la vida civil, porque entonces no pueden agradar al oficial que los reclutó. Los atletas no pueden ganar el premio si no siguen las reglas. Y los agricultores que trabajan duro deben ser los primeros en disfrutar del fruto de su trabajo» [2 Timoteo 2:3-6, NTV].
Pablo estaba diciendo que cada trabajo conllevaba, como sigue siendo cierto hoy, un conjunto doble de virtudes que vale la pena perseguir. Veámoslo con algo de detalle:
1. El soldado: es resistencia y concentración. Ser soldado en tiempos de guerra no es divertido. No lo era cuando Pablo le escribió a su discípulo Timoteo, y hoy nadie lo consideraría unas vacaciones. La guerra es implacable, impredecible e incómoda. Se exige mucho y se da poco a cambio. El soldado debe ser capaz de soportar constantemente las dificultades sin quejarse y permanecer siempre concentrado en su tarea. Una vez que comienza una batalla, el soldado está en ella hasta que su trabajo esté hecho. No puede tomarse un descanso cuando tiene hambre o está cansado. No tiene tiempo libre. No tiene días de enfermedad. No puede dejar que su mente divague o se distraiga con el caos que lo rodea.
2. El atleta: es disciplina y ambición. Los grandes atletas no son solo talentosos. Muchos jugadores tienen talento, y muchos de ellos lo han desperdiciado. La diferencia entre los grandes jugadores y los que desperdician talento es que los grandes combinan su talento con el impulso interior y la disciplina exterior. No se conforman con el potencial de ser grandes. Quieren ser grandes y están dispuestos a trabajar y hacer sacrificios para lograrlo.
En el atletismo y en el trabajo, el éxito comienza con el «deseo», lo que podríamos llamar ambición. Hay versiones de ambición malsanas, absorbentes y de ganar a toda costa, pero también hay un tipo admirable que distingue a los humanos. No basta con desear ser mejores. Debemos tomar las medidas necesarias para mejorar, para ser disciplinados. La disciplina en cualquier área equivale a una serie de elecciones importantes, siempre tomando las pequeñas decisiones correctas que resultan en una vida o carrera de elecciones correctas.
3. El agricultor: es trabajo duro y paciencia. Hay una fórmula simple en la que todo agricultor confía cada año: trabajo duro y paciencia. Un buen agricultor no puede ser impaciente; un agricultor perezoso es una contradicción. Para tener éxito en la agricultura, el trabajo duro y la paciencia son esenciales. Si bien la mayoría de las ocupaciones en el mercado actual pueden no exigir trabajo duro y paciencia en el mismo grado que la agricultura en el primer siglo, no conozco ningún trabajo que no requiera alguna medida de estas virtudes.
Los empleadores brindarán capacitación en habilidades laborales para los nuevos empleados, pero trabajar duro es una habilidad que debemos traer con nosotros. Porque sin una sólida ética de trabajo, el talento, la inteligencia y la creatividad son de poco valor. En cuanto a la paciencia, a pesar de los avances en la tecnología, todavía hay muchas cosas que no podemos acelerar. Si hornear galletas lleva 30 minutos, lleva 30 minutos. Desarrollar habilidades profesionales y capacitar adecuadamente a los empleados productivos también lleva tiempo. Requieren tanto trabajo duro como paciencia, y no hay atajos.
Preguntas para la reflexión/discusión
1. ¿Con cuál de las tres vocaciones mencionadas te puedes identificar más: soldado, atleta o el agricultor? ¿Has participado alguna vez directamente en alguna de las tres? Si es así, ¿qué piensa de los rasgos específicos que se citan?
2. ¿Dirías que la resistencia y la concentración son cualidades que se ven a menudo en el lugar de trabajo, o son comparativamente raras o incluso inusuales? Explica tu respuesta.
3. ¿Cómo encaja la disciplina en el trabajo? ¿Cuál es el alcance de las responsabilidades que debes cumplir cada día? ¿Crees que la ambición es una buena cualidad para un trabajador exitoso, o puede ser una desventaja? ¿Qué ejemplo darías?
4. Si alguien te describiera a ti y tu estilo de trabajo, ¿diría que el trabajo duro y la paciencia son tus virtudes?
Desafío para esta semana
Intenta reservar algo de tiempo en estos días para reflexionar sobre las verdades eternas citadas que se relacionan con la vida y el trabajo: resistencia, concentración, disciplina, ambición, trabajo duro y paciencia. ¿En cuál de estas áreas crees que eres más fuerte? ¿En cuál crees que eres más débil?
Si estás en un grupo de CBMC o un grupo de asesoramiento de pares, podría ser útil hablar de esto. Analicen formas en las que pueden apoyarse y alentarse mutuamente para lograr avances positivos en áreas que podrían mejorarse. Podrías hacer lo mismo con un mentor, un amigo cercano o un grupo de rendición de cuentas.