La importancia de no mostrar favoritos

¿Has observado algún tipo de favoritismo en el trabajo? ¿Sientes que alguna vez tú has sido víctima de parcialidad o favoritismo ya sea en tu trabajo actual o en alguno anterior? Si así fue, ¿cómo te hizo sentir esa situación?

Hoy, en Maná del Lunes, presentamos: LA IMPORTANCIA DE NO MOSTRAR FAVORITOS, una reflexión de Adrián Savedra.

En el competitivo entorno empresarial actual, es fácil caer en la trampa de mostrar favoritismos. Ya sea gravitando hacia empleados que comparten nuestros intereses, promoviendo a aquellos que reflejan nuestro estilo de comunicación o dando tareas selectas a personas con las que simplemente “conectamos”, la parcialidad en el lugar de trabajo puede crear entornos tóxicos que disminuyen tanto la moral como la productividad.

Cuando se busca orientación sobre las relaciones laborales, no hay mejor lugar para hacerlo que la Biblia, que ofrece sabiduría eterna para los líderes empresariales modernos. Santiago 2:1-4 aborda directamente este desafío:

«Mis amados hermanos, ¿cómo pueden afirmar que tienen fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo si favorecen más a algunas personas que a otras? Por ejemplo, supongamos que alguien llega a su reunión vestido con ropa elegante y joyas costosas y al mismo tiempo entra una persona pobre y con ropa sucia. Si ustedes le dan un trato preferencial a la persona rica y le dan un buen asiento, pero al pobre le dicen: “Tú puedes quedarte de pie allá o bien sentarte en el piso”, ¿acaso esta discriminación no demuestra que sus juicios son guiados por malas intenciones?» [NTV].

Santiago habla principalmente sobre el trato en la Iglesia, pero el principio se aplica igualmente a nuestras interacciones en el lugar de trabajo. La norma de Dios es clara: debemos tratar a todas las personas con igual dignidad y respeto, independientemente de sus características externas o circunstancias.

Deuteronomio 10:17 da una poderosa descripción del carácter de Dios: «Pues el Señor tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores. Él es el gran Dios, poderoso e imponente, que no muestra parcialidad y no acepta sobornos» [NTV]. Como líderes empresariales que buscan reflejar el carácter de Dios, este versículo debe dar forma a nuestro enfoque de liderazgo. Si el Creador del universo no muestra acepción de personas, ¿cómo podemos justificar el favoritismo?

El apóstol Pedro reforzó esta verdad, cuando dijo: «Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia». [Hechos 10:34-35 NTV]. Esta declaración llegó cuando Pedro reconoció que el mensaje de Dios era para todas las personas, no solo para unos pocos selectos. Nuestras oportunidades y reconocimiento en el lugar de trabajo también deben basarse en el mérito, el carácter y el desempeño, no en preferencias personales o conexiones superficiales.

Proverbios 28:21 advierte: «No es correcto mostrarse parcial con nadie…» [NVI]. Este recordatorio aleccionador reconoce cuán fácilmente podemos comprometer nuestros principios por pequeñas ganancias o conveniencias. Como líderes empresariales cristianos, debemos permanecer vigilantes contra esta tendencia.

Considera el ejemplo de Moisés, quien instruyó: «No tuerzas la justicia en asuntos legales al favorecer al pobre ni al ser parcial con el rico y poderoso. Siempre juzga con imparcialidad a las personas» [Levítico 19:15 NTV]. Mostrar favoritismo hacia cualquier grupo, ya sea privilegiado o desfavorecido, distorsiona la justicia y socava la integridad organizacional.

Las consecuencias de la parcialidad en el lugar de trabajo se extienden más allá de los problemas morales inmediatos. Puede llevar a:

• Menor compromiso de los empleados

• Mayores tasas de rotación

• Menor innovación a medida que se marginan las perspectivas diversas

• Responsabilidad legal y daño a la reputación

• Compromiso espiritual en nuestro testimonio de liderazgo

Preguntas para la reflexión y el debate

1. ¿Has observado algún tipo de favoritismo o parcialidad en los negocios? Si es así, da un ejemplo.

2. ¿Sientes que alguna vez ha sido víctima de parcialidad o favoritismo en tu trabajo actual o en alguno anterior? Si es así, ¿cómo te hizo sentir esa situación? ¿Cómo respondiste o informaste a alguien sobre el impacto en ti?

3. Se mencionan posibles causas del favoritismo. ¿Crees que alguna de estas u otras razones están justificadas?

4. La Biblia dice claramente que Dios no hace acepción de personas ni hace distinción de personas (ver Hechos 10:34). ¿Alguna vez has dudado de eso, o has sentido en ocasiones que Él estaba mostrando favoritismo hacia algunas personas en la forma en que prosperaban o avanzaban en sus carreras? Explica tu respuesta.

NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes: Éxodo 23:2-3; Proverbios 24:23-25; Malaquías 2:9; Santiago 2:9, 3:17

Desafío para esta semana

Mientras nos esforzamos por construir culturas organizacionales saludables, debemos recordar las palabras de Pablo a su protegido Timoteo: «Te ordeno solemnemente, en presencia de Dios y de Cristo Jesús y de los ángeles altísimos, que obedezcas estas instrucciones sin tomar partido ni mostrar favoritismo por nadie» [1 Timoteo 5:21 NTV].

Este solemne encargo puede servir como recordatorio de que nuestras prácticas de liderazgo no solo reflejan nuestro comportamiento, sino también nuestro testimonio como líderes empresariales cristianos. Sería bueno que esta semana nos tomáramos un tiempo para evaluar nuestras propias actitudes. Tal vez incluso preguntarle a un mentor o a algunos amigos de confianza si han visto algún tipo de favoritismo o parcialidad en nuestras interacciones con los demás.

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